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Aseguran que los altos costos y lo caro de la reubicación los deja sin dinero para llevar a sus familias.


 

Ladrilleros de San Luis Río Colorado se dicen asfixiados por los altos costos para producir el ladrillo y piden la ayuda del gobierno municipal.

El fabricante de ladrillo, Joel Espinoza, manifestó que, desde la administración de Leonardo Guillen Rodríguez, el gobierno municipal busca reubicar a los “ladrilleros” de la carretera al valle y les ofrece un terreno sin terraplenar con un costo de 100 mil pesos por dos lotes de 1000 metros cuadrados cada uno y si lo desean con instalación de agua se incrementa el precio.

Los ladrilleros consideran injusta esta acción del gobierno municipal, que, en lugar de incentivar la producción los asfixia con los elevados precios de los terrenos.
Destacan que, la administración de Héctor Rubén Espino Santana reubicó a los fabricantes de ladrillo que se encontraban ubicados en la 17. Los movieron al sur de la ciudad, en zona desértica, pero les regalaron un terreno de 2,500 metros cuadrados cada uno, terraplenado y con servicio de agua.

Las acciones del gobierno municipal han provocado que exista una competencia desleal entre ellos mismos, porque, mientras algunos fabricantes que fueron reubicados en el despoblado tienen que aumentarle el precio a la producción, los que aun siguen en la ciudad lo ofrecen más barato porque no tienen gastos de traslado, comentó.

Los ladrilleros aseguran que es incosteable dedicarse a esa actividad.

Es mucho lo que gastan de gasolina para transportar las materias y el producto desde el lugar ubicado en la procesadora de aguas residuales, al sur de la ciudad. Aseguró que el camino intransitable les provoca daños a las unidades, lo que aumenta sus gastos en refacciones.

Agregó que las unidades que utilizan son de modelos atrasados y, en su mayoría, sin regularizar por lo tanto, cada vez que viajan a los valles de San Luis, o Mexicali, tienen que pagar 300 pesos a la policía, o Federal de Caminos.

 

El camión de estiércol o boñiga de ganado, que les cuesta 500 pesos el troque, más los 300 pesos de mordida, luego deben comprar madera para quemar el horno, con un costo de alrededor de 700 pesos.

Además, deben pagar a tres trabajadores necesarios para elaborar los adobes desde principio a fin son mil pesos para cada uno y además se requieren dos personas para quemar el horno y perciben la cantidad de 2500 pesos por 15 horas de trabajo que dura el proceso y donde ellos tienen que estar pendiente que ni les falte tampoco que sobre el fuego, porque el producto “se pasma”, añadió el ladrillero.

Finalmente, por estar al sur de la ciudad, a un lado de la planta procesadora, deben pagar alrededor de 600 pesos de combustible para trasladar hasta el domicilio del cliente el millar de los ladrillos esta el precio entre los 2,300 y 2, 400 pesos, finalizó Joel Espinosa.