martes, 11 diciembre, 2018
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La comunidad científica del mundo está preocupada por lo que sucede en un edificio cercano a la autopista G-60, que atraviesa el suroeste de Shanghai. Una sucesión tan interminable como la proliferación de ingentes carteles que jalonan la ruta aludiendo al magno proyecto que pretende crear en este enclave una alternativa a Silicon Valley como parte del ambicioso plan de Pekín para sustituir a EEUU como líder en todos los sectores, incluido el científico.

En el suburbio de Songjiang, se instalará el nuevo Parque de Innovación sobre el Cerebro y la Inteligencia G60, que se creará al socaire de la aparición en esta ciudad de dos de sus inquilinos más mediáticos: los monos clonados Zhong Zhong y Hua Hua, que cumplen un año de vida.

El complejo pretende especializarse en el desarrollo industrial de la clonación de esta especie, su posterior utilización en investigaciones referidas a la neurociencia y el desarrollo de medicamentos, como explicó el principal adalid de este proyecto, el popular profesor Mu-Ming Poo, artífice también de la creación del equipo de científicos que consiguió la clonación de los macacos.

Zhong Zhong y Hua Hua son quizás el ejemplo más relevante del progreso del sector científico de la nación asiática y otra medalla en la carrera de Poo, director del Instituto de Neurociencia de Shanghai (ION), la misma institución que estableció en 1999 y que ahora es un referente mundial inevitable en este campo. Poo acumula títulos y distinciones y ha ejercido como enseñante en universidades de nombre tan prestigioso como la Johns Hopkins, Yale, Columbia o Berkeley.

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