Nora Corrales tiene 47 años y desde hace 17 trabaja como intendente en el Instituto Cristóbal Colón, donde gracias a su espíritu inquebrantable y al apoyo de las religiosas a cargo del colegio, quienes le dejan llevar todos los días a su hijo  César, de 25 años, ha logrado sobrepasar la esperanza de vida, de 19 años, que le auguraban los médicos cuando le diagnosticaron, a los ocho, distrofia muscular de Duchenne.

La distrofia muscular de Duchenne es una enfermedad degenerativa que produce graves problemas médicos debido a la debilidad muscular progresiva 

El día para esta madre y abuela empieza a las 5:00 de la mañana, cuando se levanta para preparar el desayuno a su pareja y seguir con los 50 minutos de terapia de César, para después bañarlo, cambiarlo, darle desayuno y subirlo al auto para irse al trabajo.

En el colegio sentado en su silla de ruedas, Cesar se entretiene viendo a los niños jugar y escuchando música en su celular.

Nora recuerda el gran dolor que sintió el día en que al fin supo lo que le ocurría a su hijo. “Desde que tenía seis años empecé a notar que algo pasaba; no corría como los demás niños ni podía subir las banquetas. En el IMSS decían que estaba bien, pero un doctor de la farmacia Similares me dijo que era algo serio e insistió para que lo llevara con el neurólogo”.

Pero antes fue a la Unidad básica de Rehabilitación Física UBR del DIF buscando un descuento en los honorarios del neurólogo. Ahí el terapista físico lo examinó y le indicó que se trataba de Duchenne, lo que después confirmó el neurólogo.

‘’El terapista Roberto Rojas al verlo entrar supo lo que tenía. Después de examinarlo se agarró la cabeza y me dijo que era algo muy serio”.

Con el diagnóstico del neurólogo insistió en el IMSS donde por fin le hicieron caso y le hicieron varios exámenes. Tuvo que ir a Ciudad Obregón con el genetista, ya que esta es una enfermedad que se hereda de madres a hijos.

Hoy 10 de Mayo su mejor regalo es tener a sus dos hijos con ella, César, de 25, y Andrea, de 28 años, así como a sus tres nietas. El terapista en el IMSS le comentó que Dios debe querer mucho a César porque muchos niños con su enfermedad no sobrepasan los 20 años, pero el merito en mucho se debe a esta madre que en la medida de sus posibilidades le ha dado a su hijo la mejor calidad de vida posible.

Sin dejar de trabajar, Nora cuida de su hijo todos los días, siempre lo trae con ella y nunca lo deja solo. Es increíble ver como con apenas un metro 53 centímetros carga a un hombre de un metro y 82.

Hace poco se llevó un gran susto, como parte del tratamiento, César recibió botox, pero al parecer la dosis fue excesiva ocasionándole una debilidad extrema al punto de no poder sostener la cabeza. ‘’Yo estaba muy triste, pensé que estaba llegando el momento de separarme de él y los doctores me dijeron que tenía que estar preparada, que no pasaría los 26 años. Gracias a Dios al pasar el efecto pasaron los síntomas. Le digo que con esta enfermedad nos vamos a desesperar mucho, nos vamos a reír, nos vamos a enojar, pero siempre juntos’’.

César necesita unos guantes especiales para usar por las noches que le impidan doblar las manos, Nora no ha podido comprarlos porque cuestan 1500 pesos cada uno. También necesitará una silla especial. Los interesados en apoyar a esta mamá pueden comunicarse con ella al 653 134 6319.