Las palabras de Everardo Lara, cuando dice que la falta de líderes en el campo se deriva de la desunión que hay en los ejidos, están llenas de razón, porque hasta en los conglomerados que no producen nada se encuentran divididos los ejidatarios.

Considera que esas divisiones en lo que es la célula del campo, origina que no se formen líderes con capacidad de poder arrastrar masas como sucedía en el pasado no muy lejano cuando la desunión no era tan grave.

Obviamente que en esa desunión que se aprecia con facilidad en los ejidos, influyen  muchos factores, entre ellos, la situación crítica en la que ha caído la agricultura en general, creando un ambiente no muy propicio para líderes.

Cuando el grueso de los agricultores ha quedado a deber en la parafinanciera o pasaron al  buro de crédito, lo menos que quieren escuchar es de reuniones o asambleas, porque la preocupación de cómo salir del problema los está embargando.

La mayoría ve como única salida la renta de la parcela, lo cual es el primer paso para desligarse de la actividad, porque al hacerlo ya no le interesará si el precio de los insumos suben, como también el litro de agua o el costo  de la tonelada del trigo se desplomó.

Se conforman ellos con pagar el avío y los intereses y seguir recibiendo el dinero de la renta sin arriesgar nada.

Como son muchos los productores que han caído en esa situación, las tierras se están concentrando en unas pocas manos, lo que está originando que las asambleas de Módulos de Riego se desarrollen con 30 o 50 usuarios cuando el padrón es de 500 o 600.

En los ejidos las asambleas se hacen con menos del 10 por ciento del padrón, salvo en aquellos donde reciben dinero como son el San Luis, Grullita e Islita.

En La Grullita, como es calificado “ejido de ricos”, la asamblea acordó castigar con mil pesos al ejidatario que no acudiera a la reunión dominical de fin de mes, salvo lo mayores de 70 años

Los fondos de aseguramiento celebran asambleas por segunda convocatoria con siete u ocho socios, como se ve en el organismo Río Colorado, donde ni la carne asada que se ofrece al final convence a la gente de acudir.

Por esta falta de convocatoria que propician las condiciones de la agricultura, es que Everardo Lara califica a los directivos de estos organismos como “otra clase de líderes”.

Pero aquí hay que ser realistas, porque en estos casos la mala situación agrícola se conjuga con quienes se eternizan en los cargos, algo que reprochan los productores.

Pero sí, la falta de líderes con “jalón” se ha escaseado y mientras la pobreza continúe en la actividad y el divisionismo no se acabe, no habrá quien agrupe a todo el valle.

 

CARLOS GOMEZ

Aunque daba la impresión de que la Planilla Roja que encabezó Francisco Flores era la oficial en el ejido San Luis, finalmente los ejidatarios votaron por la verde que enarbolo el dentista Daniel Adame.

Para muchos, el resultado se debió a que el Comisariado en pleno no tenía favorito en la elección, y para otros, solo se cumplió el deseo de Carlos Gómez de que llegara a la dirigencia del Ejido quien fungiera como Presidente del Consejo de Vigilancia cuando él presidió el Comisariado, es decir, el dentista.

Lo cierto es que Carlos sí estuvo presente el día de la elección, púes el Secretario del Comisariado saliente, pidió un minuto de silencio, minuto al que le siguió otro de aplausos.

Para “Panchito” Flores es el segundo revés que le asignan sus compañeros, pues el primero fue hace exactamente tres años,  cuando el mismo Carlos Gómez lo motivó a participar y de pronto cambio de idea y todo el respaldo se lo dio a Gustavo Rodríguez que finalmente fue el ganador.

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