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El prestigiado columnista culpa a las políticas de López Obrador y Donald Trump de la grave situación que se vive en México.


Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

El Columnista del New York Times, Bret Stephens, señala que el caso  LeBaron y el operativo de Culiacán han puesto en evidencia ante el mundo la crisis institucional que padece México.

El articulista señala que esa observación es subrayada cuando hombres armados matan a nueve miembros de la familia LeBarón en un camino rural en el estado de Sonora. Reconoce que el  motivo de la masacre no es claro, pero su barbarie sí lo es: tres mujeres y seis niños, incluidos dos bebés mellizos, reciben disparos a quemarropa y son quemados vivos en sus vehículos.

La masacre a los LeBaron ha cobrado importante atención en Estados Unidos en gran medida porque son parte de una larga presencia mormona estadounidense en el norte de México.

Luego suelta, de manera contundente, que la razón de que los asesinatos realmente importan es que son otro recordatorio de que México va en vía rápida para convertirse en un Estado fallido.

De esto, señala, culpen a una combinación de incompetencia administrativa y necedad ideológica de Donald Trump y su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

“En 2015, le pregunté al entonces candidato Trump si temía que sus políticas proteccionistas perjudicarían a México en formas que a la larga lo harían también a Estados Unidos. Su respuesta: “No me importa México, francamente. Realmente no me importa México“.

Bret Stephens destaca luego que, el mes pasado, en Culiacán, fuerzas de seguridad fueron superadas en número y en armamento cuando trataron de arrestar al hijo de”El Chapo” Guzmán. Los soldados se rindieron y el hijo fue liberado de inmediato.

Destaca que, si las acciones de Trump han sido dañinas, las de López Obrador han sido desastrosas.

Su slogan para enfrentar la violencia de los cárteles es “abrazos, no balazos”. Su estrategia ha sido incrementar el gasto en programas sociales al tiempo que insta a los criminales a pensar en sus madres.

Una parodia de una política ha producido un resultado predecible: el 2019 está en rumbo de convertirse en el año más violento en décadas, con unos 17 mil asesinatos entre enero y junio.

Bret Stephens asegura que esos números, de apenas medio año, es una cifra que excede el número de muertes civiles en Irak en lo más álgido de la guerra en 2006.