Cuentan que se ve preciosa; con alrededor de nueve años, su vestido color azul, muy parecido al de la película Frozen, su piel clara, muy clara, su pelo rubio castaño y unos hermosos ojos grises; tiene una mirada dulce y alegre… ¡mientras riega su tumba!

En el camposanto de la avenida Revolución y calle 40, nadie sabe cómo se llama, mucho menos la forma en que murió, pero aseguran que debe haber sido una niña muy obediente y trabajadora porque, aun después de muerta, cuida muy bien de su última morada.

Hay gente que muy pronto olvida a sus muertos, sin saber por qué, se despegan de ellos, los dejan solos en el otro mundo; pero hay personas que acostumbran ir seguido a visitas a sus difuntos.

Les parecía curioso a algunas de ellas ver a la pequeñita limpiando las flores, hojas y cuidando de de ese espacio. Por lo regular son las personas mayores las que están al pendiente de los lugares fúnebres. Los que pasaban miraban, sonreían y seguían su camino.

Los que conocen de lugares del descanso eterno saben que tienen calles con letras y números para facilitar la ubicación donde están los cuerpos, mientras las almas se fueron ya a otro mundo. La pequeña de piel clara cuida, aseguran, la sepultura de la calle 2C

Fue hasta una ocasión, cuando una señora mayor estaba frente a esa tumba, que pasó otra mujer, quien se detuvo a saludar: “Hace días pasamos por aquí y vimos a una niña preciosa, ¿venía con usted?”.

La pregunta no sorprendió, seguramente ya se la habían hecho con anterioridad; tomó su bolso, luego su cartera, y sacó una foto; era la hermosa niña, de piel clara, muy clara, su pelo rubio castaño y unos hermosos ojos grises, con una mirada dulce y alegre. “Es mi hija, murió hace veinte años”, fue la respuesta. Luego, el silencio.

Quienes han visto a la pequeña creen que este jueves, Día de Todos los Santos, podría aparecer en la 2C, la pequeña, con su vestido color azul, muy parecido al de la película Frozen, con su piel clara, muy clara, su pelo rubio castaño y unos hermosos ojos grises, con una mirada dulce y alegre… ¡mientras riega su tumba!

 

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