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Su condición no lo limita para realizar su trabajo diario en el centro de la ciudad.


Redacción

SAN LUIS RÍO COLORADO, SONORA.-

Cualquier persona puede convertirse en un discapacitado, Rodrigo Soto Burciaga lo sabe muy bien.

Disfrutaba mucho su trabajo de elaborar deliciosos tacos de carne asada. Pero fue el verano del 2015 que su vida dio un giro tremendo. Todo comenzó cuando encontró una pequeña herida en su pie derecho.

 

Rodrigo ignoraba que padecía diabetes, al desconocer su padecimiento, tomo con ligereza el incidente de la herida, al poco tiempo esta se convirtió en una llaga enorme, fue entonces que decidió ir al doctor.

Después de realizarle una serie de exámenes y análisis clínicos, recibió una noticia que nadie esta preparado para escuchar, era necesaria la amputación de su pierna.

Rodrigo incrédulo por la noticia, no lograba explicarse como pudo tener diabetes sin saberlo y peor aún, que esto le provocaría perder una de sus piernas.

Igual de impactante y devastador fue cuando, en el verano del 2018, supo que era necesaria la amputación de la otra pierna.

 

Rodrigo Soto aceptó y con paulatinamente se adaptó a su discapacidad, ahora se dedica a vender dulces en el centro de la ciudad; con una silla de ruedas impulsada eléctricamente se desplaza a su antojo por las principales calles del primer cuadro.

Hasta la fecha, ofrece todo tipo de golosinas en la vía pública y de esa manera ayuda a la manutención de su hogar, ya que de él dependen su madre y hermano, los tres viven en la colonia Del Río, en esta frontera.

Sus clientes lo encuentran desde muy temprano frente a una taquería ubicada en la calle Tercera casi esquina con Madero, en el centro comercial de la ciudad.