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Indudablemente que la situación del agua agrícola cada día se está tornando más difícil, y al parecer, de acuerdo a las advertencias de los funcionarios de la Comisión Internacional de Límites y Aguas –CILA-  norteamericana, podría ser peor si las nevadas donde nace el Río Colorado no son importantes.

Obviamente la agudeza seria para el año agrícola siguiente, porque para este ciclo que se aproxima el agua con todo y las limitaciones que se han presentado esta segura.

Las advertencias ya están, toca a las autoridades mexicanas rectoras del elemento, prepararse para una eventual reducción en la entrega que hace Estados Unidos a México de mil 850 millones de Metros Cúbicos a lo largo de los 12 meses del año.

Pero es aquí donde se presentarían las diferencias entre las autoridades del agua y los usuarios, porque al hacerse realidad el recorte de volúmenes, lo más lógico es que aquí se reduzca la superficie de siembra.

Esto es, que si un usuario tiene derechos para 20 hectáreas, se le de agua solo para 12 ó 14, sobre todo si es de algodón o de alfalfa que son los más demandantes, peor con las temperaturas altas que se han registrado.

Para evitar las diferencias, se tiene que trabajar desde ahora en la consciencia de los usuarios haciéndoles saber que la reducción de hectáreas a sembrar es lo mejor, mientras la crisis pasa,

Como este punto es muy delicado, la labor deberá estar a cargo de funcionarios o directivos con calidad moral para que surta efecto.

Esta observación es importante porque hay módulos, tanto en Colonias Nuevas como en Luis B. Sánchez, que en este ciclo primavera verano agudizaron el problema del agua porque a pesar que parafinancieras y usuarios les dieron el dinero a tiempo para comprar volúmenes para sorgo y algodón, los directivos no lo hicieron porque desviaron el recurso a otros conceptos, creando problemas serios que obligó a la SRL a intervenir.

Esto significa que las finanzas no están muy sanas, pese a que se les cobra por adelantado el agua en un cien por ciento si el usuario es foráneo, y el 50 por ciento si es del propio Modulo.

Esto ha generado inconformidades entre los usuarios.

Pero hay Módulos que podría decirse son un poco más conscientes, que sus Directivos no han aplicado esas medidas, que el cobro que hacen a los usuarios por adelantado es apenas del 20 por ciento de la cuota a la que tienen derecho. El resto se paga conforme se vaya solicitando el servicio.

Pero a pesar de esta diferencia, los usuarios de estos módulos y de aquellos que cobran el 50 por ciento a sus usuarios, no están de acuerdo en la respectiva medida.

Pero no están de acuerdo no porque sea mucho o poco el cobro, más bien es porque no hay cultura de pago en el usuario.

La prueba está en que Oscar Romo,  que pide el 20 por ciento anticipado, como Tesorero del modulo Uno; Angélica Zavala, del 3 y Carlos Carranza, del 21, que cobran el 100 por ciento, batallan lo mismo para reunir el dinero que les permita cumplir con sus compromisos internos como externos.

La verdad es que de aquí en adelante esta cultura tendrá que aplicarse en todos los módulos hasta que el usuario se concientice,  ni se diga en los “poceros” que se caracterizan por las altas cuotas que tienen, al menos en Baja California donde se pagan hasta 300 pesos por hectárea.

Esto tendrá que ser, y se estará confirmando aquello de que “no hay agua más cara que la que no se tiene”.

Partiendo de esto, lo que se tiene que hacer para que los recortes no se hagan realidad, es cruzar los dedos  y pedirle al Dios de la lluvia que no solo mande precipitaciones allá en las Montañas Rocallosas, sino también fuertes nevadas para que los escurrimientos llenen las presas de las que envían los volúmenes a la Derivadora Morelos a través del Río Colorado.