El padre Arturo Baltazar, de la parroquia de San Judas Tadeo señala que la celebración de la Navidad nos recuerda la presencia de Jesús, quien se manifestó como un ser humano, como un niño que nace.

“Muchos de nosotros estamos acostumbrados a que esta temporada es para dar y recibir, para disfrutar y convivir. Nos vamos de tiendas y encontramos frases que nos invitan a consumir”, dijo.

El párroco señaló que regalar y convivir es bueno para todos nosotros, es parte de nuestra vida, pero, debemos tener presente que esta es una de las fechas más importantes; nos recuerda que el hijo de Dios se hizo semejante a nosotros, comparte nuestra humanidad, es uno más, igual a nosotros.

“Desde hace más de mil 700 años, en el occidente de Europa, el 25 de diciembre se celebra la Navidad; San Francisco de Asís representó hace alrededor de 800 años la representación de esta fiesta, según las palabras de los Evangelios”, expresó.

“La figura de Jesús no es solamente para recordar al niño que ha nacido, es para recordar a Dios, que Él viene a nosotros y toma nuestra naturaleza. Ese es el motivo de la alegría y el gozo”, agregó.

El párroco destacó que todos tenemos la oportunidad de prepararnos a recibir la presencia del Señor. “Lo podemos hacer a través de las tradicionales posadas, las de verdad, las que se hacían durante nueve días antes del 24 de diciembre”, consideró.

“Con cánticos se pedía permiso para poder descansar en el lugar del anfitrión. Luego, todos los participantes, se unían a rezar el rosario. Después llegaba la gran fiesta, los dulces, las frutas, las piñatas”, agregó.

El padre Arturo Baltazar manifestó su deseo de que en el corazón de todos nosotros, tengamos un espacio para convivir y disfrutar con nuestros seres queridos en esta temporada, para abrazarlos y decirles cuánto los queremos, pero también, dejemos un espacio en nuestro corazón para que viva la llama del amor infinito.

“Ojalá entendamos que la Navidad nos habla de la presencia de Jesús, quien se manifestó como un ser humano para regalarnos todo su infinito amor”, dijo por último el párroco de San Judas Tadeo.