Evan es un chico de 17 o 18 años, quizás…

Un buen día, aburrido en la biblioteca de la escuela, comenzó a intercambiar mensajes con una chica más o menos de su edad.

Esta vez, no fueron Messenger, ni WhatsApp, los medios que hicieron posible el inicio de esa relación de High School, sino un mesabanco en el que coincidieron, primero por casualidad, luego por curiosidad y finalmente por afinidad.

“I’m bored” (estoy aburrido), fue el mensaje inicial que escribió Evan, seguido por un “Hi, bored. Nice to me you” (hola, aburrido. Gusto en conocerte), de su futura amiga.

Esa es la historia que a simple vista nos presenta un video altamente reproducido en YouTube y otras redes sociales cuyo propósito en realidad, es alertar sobre la proliferación de armas de fuego en Estados Unidos y, a la vez, exhortar a la gente, en este caso, estudiantes, maestros y padres de familia, a estar muy atentos a las señales de alerta que pudiera estar enviando un tirador en potencia.

Cuando por fin Evan y su compañera se conocen en una de las áreas más concurridas de la escuela (el auditorio), el video nos revela una historia paralela que muy pocos logramos descubrir durante la trama.

De repente, sin que nadie se lo imagine, se abre la puerta y aparece una figura masculina que empieza a disparar a discreción con un rifle de asalto que segundos antes sacó de una mochila que cargaba al hombro.

Impactante, la verdad…

Esa misteriosa figura resultó ser la de Christo, otro estudiante que siempre estuvo ahí, de principio a fin en la historia, pero que nadie se percató de su presencia.

Estaba en la biblioteca, a un par de metros de Evan: Un día leyendo una revista especializada en armas y otro día viendo videos de tiradores en YouTube. Siempre aislado, sumergido en sus audífonos, e incluso, rechazando la convivencia de sus compañeros.

Estaba también en Facebook, con una pistola entre sus manos en su foto de perfil; estaba en el pasillo, siendo víctima de ‘bullying’; estaba en el aula simulando que su mano era un arma y le apuntaba a la maestra… Estaba en todos lados, pero nadie se percató.

Algo similar es lo que ocurrió el miércoles 14 de febrero en la escuela de Parkland, en Florida.

Un joven de 19 años de edad, Nikolas Cruz, irrumpió en el plantel fuertemente armado y abrió fuego a discreción. El saldo: 17 muertos y una buena cantidad de heridos, incluyendo un maestro y un guardia de seguridad.

El punto aquí, es que al igual que en la escuela ficticia de Evan, el tirador de Parkland emitió, no una, sino varias señales de alerta que a todos les pasaron desapercibidas.

Igual que en la historia del video, había publicado fotos en Facebook en las que se hallaba armado y escrito mensajes subversivos en las mismas redes sociales, amén de su afición por el tiro conocida por muchos.

Pero le digo, nadie, absolutamente nadie, ni siquiera el FBI, quien tuvo conocimiento de alguna de sus conductas, le dio la importancia debida, y hoy el mundo entero se lamenta por la tragedia.

 

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“Evan” es el nombre del video del cual le acabo de dar cuenta. Lo realizó en 2016 la ONG, Sandy Hook Promise, fundada cuatro años antes en Estados Unidos a raíz de la matanza de 27 personas en la escuela Sandy Hook de Connectitud.

En sus primeros dos días en YouTube, alcanzó más de un millón de views; actualmente rebasa las 10.6 millones de reproducciones.

Si usted no lo ha visto, le dejo el link: https://www.youtube.com/watch?v=A8syQeFtBKc, o si lo prefiere, simplemente teclee “Evan Sandy Hook” en el buscador de YouTube y lo podrá desplegar sin problema.