A sus escasos años, alrededor de 30 pequeños sanluisinos conocen ya lo complicado que es la vida, tanto, que fue necesario retirarlos del seno familiar para refugiarlos en el albergue del Niño Jesús, del DIF Municipal.

Alrededor de diez de ellos están a la espera de tener una segunda oportunidad en la vida para encontrar un hogar que los llene de amor familiar.

Dolores Josefina Torres López, Subprocuradora de la Defensa del Menor y la Familia, del DIF Municipal, señaló que los pequeños y jóvenes llegan al DIF Municipal porque en su hogar había omisión de cuidados.

“Hay adicción en el hogar, maltrato físico o psicológico, diversos tipos de violencia. En casi todos los casos hay alguna adicción”, expresó la funcionaria municipal.

Familiares o vecinos reportan, por lo regular, ante el DIF Municipal la situación en que se encuentra algún menor de edad en los barrios del municipio. Personal del DIF se hace cargo para proteger al menor.

Muchos de los menores son reasignados con un familiar directo que demuestre que le puede ofrecer una vida mejor que la que tenía en el seno familiar; durante el proceso, los menores pueden pasar algunas semanas o meses en el albergue del Niño Jesús.

Es un pequeño porcentaje de menores los que podrían estar a la espera de tener una mejor vida a través de un proceso de adopción.

La Subprocuradora de la Defensa del Menor y la Familia, del DIF Municipal, señaló que el Sistema DIF le da seguimiento al proceso de adopción y mantiene el contacto con la nueva familia.

“De hecho, las familias a las que se integran alguno de nuestros niños, conocen la situación y se convierten en voluntarios. Los niños que fueron adoptados regresan luego a visitar a sus compañeros en un proceso de cerrar ciclos”, dijo.

Josefina Torres asegura que se nota el cambio en el menor cuando tiene ya un nuevo hogar. “Se les nota la sonrisa, se les ve más despiertos; el acercamiento con los papás es cada vez mayor. Hay casos muy especiales”, expresó.

Hizo notar que hay ocasiones, muy pocas, en que no “se da el click” entre el menor y la familia no consiguen formar una buena relación y procede a regresar al albergue a la espera de otra oportunidad.

La funcionaria agradeció a las familias sanluisinas que muestran interés por adoptar a uno de los menores del albergue del Niño Jesús. “Aunque los niños están muy bien, corren, te abrazan,  juegan, siempre se nota el cambio cuando están en una familia”, expresó.

A pesar de que los alrededor de 30 pequeños están bien protegidos en el albergue del Niño Jesús, es necesidad de ellos pertenecer a una familia que los llene de amor y cuidados.

Share post with: