Mientras que el movimiento llamado #Metoo había impactado de forma importante a diferentes sociedades en el mundo; en México no se había desarrollado.

Fue hasta el pasado fin de semana, cuando una ola de denuncias contra el abuso sexual sacude la escena literaria mexicana.

Lo que comenzó como una serie de acusaciones desde cuentas personales de mujeres hacia hombres relacionados con el mundo los medios y la industria editorial, acabó convirtiéndose en una campaña bajo el lema #MetooEscritoresMexicanos.

La  campaña ha tenido tal impacto que, al mediodía del domingo, ha generado ya más de siete millones de impactos –mensajes, réplicas, visitas– en Twitter. Escritoras de relevancia como Valeria Luiselli, Cristina Rivera Garza, Brenda Lozano o Gabriela Jauregui han secundado la campaña.

De forma anónima han sido señalados como acosadores y violadores diversos escritores mexicanos. “Alfredo me coqueteaba cuando yo tenía 16 años, me invitó a su casa hasta que accedía a tener relaciones sexuales con él… ahora me doy cuenta de que alguien con 16 años no puede dar su consentimiento con alguien que le dobla la edad, el estaba o está casado”, se puede leer en una publicación que acusa al novelista alfredo peñuelas, autor de “La orfandad de la muerte”.

Las denuncias mexicanas están a siendo canalizadas a través de una cuenta de Twitter propia y una cuenta de correo, donde se insta a informar –de manera anónima o personal– sobre situaciones de “acoso o presión sexual en el ámbito laboral (ferias literarias, editoriales, mesas de debate, entre otros), víctimas de violencia sexual, que han sufrido amenazas y bullying en el ámbito del arte, literario y periodístico”.

Está prevista una profundización de la campaña a partir del próximo martes, una vez procesada toda la catarata de información recibida. Durante el fin de semana, el movimiento ha ido escalando y derivando en nuevos hashtags que van creciendo por sectores profesionales: #MetooCineMexicano, #MetooAcadémicosMexicanos, #MetooPeriodistas

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