La total desorientación que hay sobre el valor que tendrá la tonelada de trigo para el ciclo que ya se inició desde el día primero de este mes, es uno de los factores que está influyendo para que el productor no tenga interés en sembrar este grano.

A pesar de que desde la primera semana del mes iniciaron las expediciones de los permisos de siembra, el número de hectáreas es tan insignificante que todavía en los Módulos de Riego no hacen el primer corte de superficie.

El motivo del desinterés por el cultivo es que se desconoce cuanto costará la tonelada de los trigos cristalinos y cuánto la de los industriales.

Esta desorientación que se creó con el anuncio que hizo aquí el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, cuando sin especificar dijo que serían 5 mil 790 pesos por tonelada, está poniendo en riesgo a la Cooperativa Alfredo V. Bonfil, de que no vaya alcanzar las poco más de 3 mil hectáreas que ocupa de trigo harinero para garantizar la operación del Molino sin traerlo de otra parte.

Este es un problema serio, porque si tuvieran claro que el valor de la tonelada mencionado por el próximo Presidente de México es para trigos del grupo uno, seguramente los directivos de la Cooperativa Bonfil no anduvieran preocupados, pero no, dio a conocer la cantidad sin aclarar absolutamente nada.

La verdad es que esta duda que sembró el licenciado en Ciencias Políticas sólo es un factor mas que contribuye a que la superficie del rubio cereal se reduzca, pues ya el precio del cristalino, 4 mil 500 pesos, en el mejor de los casos, no era muy atractivo.

Un tercer caso que desalienta a los trigueros, es el valor del litro del diesel, pues ya tiene rato que aquí en la cabecera municipal sobrepasó los 20 pesos con 15 centavos, mientras que allá, de Lagunitas hacia el Sur, está  en 20 pesos con 35 centavos, según lo dice Cuauhtémoc Cazares, productor del Nuevo Michoacán y residente de Estación Riíto.

Con insumos caros y un precio indeciso en la tonelada, pues nadie se quiere aventurar a sembrar este grano considerado básico en la cadena alimenticia de los mexicanos, razón por la que el Gobierno a través de Aserca les da subsidios a los centros de acopio para movilización del producto.

Pero estos millones que da el Gobierno a los empresarios compradores del grano, es para ayudar de ellos, de ninguna manera refleja beneficio a los productores, pese a que se utiliza a la misma descentralizada para repartirlos.

Esa relación tan estrecha que siempre han mantenido los funcionarios de esta dependencia agrícola con los empresarios e industriales del trigo, es lo que hace sospechar a “Lupe” Cervantes y a Juan Lara Salinas, que en ocasiones llegan a la confabulación para fijar el precio al trigo y ciertos apoyos.

La referida sospecha que Ricardo Martínez la ha convertido en denuncia pública, tiene fundamentos, pues hay veces que parece que los empresarios son los que deciden lo que se tiene que pagar por el trigo.

En pocas palabras, da la impresión que Aserca se creó para favorecer a  los empresarios, razón por la que no ha intervenido ante el monstruo Gradesa para que les liquide a 17 trigueros que no les ha pagado su dinero.

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