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En su patineta, Ildelfonso se mueve a su antojo y ahora conoce el mundo.


 

Ildelfonso Balderas vivió durante muchos años encerrado entre cuatro paredes; su discapacidad le hizo pensar que nunca podría integrarse a la sociedad.

Veía que la gente caminaba a gusto por las calles; él no podía, había nacido con una malformación en sus piernas que no le permitía caminar, solo se animaba a arrastrarse por su casa, no más.

Cuando cumplió 55 años, se dio cuenta que tenía una oportunidad en su vida, miró en un programa de televisión que una persona como él utilizaba una patineta para desplazarse. Su mente se iluminó. “Yo también lo puedo hacer y serán mis pies para poder caminar”, dijo el originario de San Luis.

Ildelfonso tomó la decisión; aprovechar la oportunidad que le había dado la vida, saldría a la calle.

Se hizo de la patineta pero el proceso no fue fácil; debió soportar más de 60 caídas para aprender a mantener el equilibrio. Cada caída, cada golpe que recibía al no lograr su objetivo lo motivaba más para aprender, añadió Balderas García.

Era tanto su deseo de salir a conocer el mundo que no desistía.

Su hermano, con quien vive, en el sector de la Juárez y Cuauhtémoc, lo animaba para que no bajara la guardia. Fue así como dominó el permanecer sobre la patineta, que ahora es parte de su cuerpo… de su vida.

Utiliza sus manos para tomar impulso y avanzar por las calles de esta Ciudad.  “Es muy facilito dice  ¨poncho¨, ahora que ya domina el dispositivo.

Ahora ya conoce San Luis, las calles… la vida, ya la disfruta al máximo.

Las muy altas temperaturas de esta época de verano no lo detienen. Toma su patineta y se va a recorrer las calles de San Luis. Vive de la caridad de los sanluisinos. Debe encontrarse a muchos de ellos para que algunos le den algunas monedas.

Todos los días, durante las mañanas, los sanluisinos podemos verlo, con las manos bien protegidas contra las inclemencias del intenso calor; se coloca guantes de material grueso para que se sientan  acojinadas y no le lastime tanto cuanto se recarga en la superficie para tomar velocidad.

Diariamente recorre aproximadamente 20 cuadras de la línea vehicular para ingresar a Estados Unidos; luego regresa a su casa de la Calle Juárez y Cuauhtémoc.

Ildelfonso vive contento… porque ahora conoce el mundo.