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Por: Germán Orozco M.

Una hojeada al Informe Administrativo del Distrito Norte de Baja California de 1924 del Gobernador Abelardo L. Rodríguez, revela el alma de los mexicalenses, su amor por los migrantes, su solidaridad y apoyo a las inundaciones en Guanajuato, Nayarit, Sinaloa, y otras regiones de México.

Hace 50 años llegó a la Diócesis de Mexicali, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, los famosos Cursillos de Colores con su pegagosa tonada: “Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí”.

Los católicos suelen decir sencillamente “mi compadre fue al cursillo”, sin saber que le esperará un Cuarto Día, una vida llena de alegrías, pero también de dolores, fracasos, sinsabores, retos, sufrimientos, enfermedades, entrega. Porque como expresa el “Santito” Cárdenas: “Todo lo puedo en Cristo que me reconforta”, citando a uno de los santos patrones del Movimiento Mundial: Pablo de Tarso.

 

BENDICIÓN

Fundado en Cataluña, España, por el laico Eduardo Bonnin, la semilla de mostaza del Cursillo de Cristiandad sembrada en la Diócesis de Mexicali con el entonces primer Obispo don Manuel Pérez Gil González (1966-1984), se ha expandido como el trigo que sembró por primera vez el misionero Eusebio Kino a orillas del Colorado a finales del siglo XVII, cuando lo cruzó en noviembre de 1701. Se extendió el Cursillo por todo Mexicali, San Luis, sus valles y puertos, desde Peñasco hasta San Felipe.

El Cursillo anda por Arizona, Baja California, Sonora y California; aquí cerquita y lejos.

Sencillo, pero profundamente transformador es un Cursillo. Quien lo ha vivido y sigue en el Cuarto Día, es decir, viviendo día a día el lema: “Cristo cuenta conmigo y yo con su gracia”, sabe que aquellos rollos-temas que recibió en algún lugar del retiro: lo transformaron en 72 horas.

De ahí en adelante, la reunión semanal, las ultreyas, los servicios, los amigos enfermos, los compromisos con los sacerdotes, infinidad de actividades que el cursillista verdadero sobrelleva con su familia y actividades laborales y profesionales.

Me admiró sobremanera en Mexicali la Serie del Caribe 2008, porque el presidente de la Serie, Juan Francisco Puello, es un cursillista dominicano que suele asistir diariamente a misa. Hombre de beisbol, pero comprometido como cristiano católico.

Recuerdo en el juego inaugural que Julión Álvarez no sólo desentonó, sino que algo tomado, no pudo cantar el Himno Nacional Mexicano; Juan Francisco Puello lo disculpó y pidió aplausos para él en gratitud por su participación en la Serie del Caribe Mexicali 2008.

 

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El primer programa de radio católico de todo México nació en Mexicali en octubre de 1973, cuando el locutor sinaloense, de Navolato, Rodolfo Cárdenas Trasviña, un lunes después del cursillo en Casa Gozo y Esperanza de Tecate, BC, regresó a la cabina de radio para ya no transmitir noticias y crónicas deportivas, sino a dar inicio en lo que era prohibido por las leyes persecutorias en México. Como diría la pensadora Rusa Tatiana Goricheva: “Hablar de Dios, resulta peligroso”.

Radio Vaticano y el Ayatolah Homeinni. Desde aquel Cuarto Día de octubre de 1973, nació aquí en Mexicali el “De Colores”. Cuarenta y cinco años de lunes a sábado sin parar de 7:00 a 8:00 de la mañana. No sólo, pero sí con colaboradores como Alfredo Cortéz Márquez, Alicia Buenrostro, el padre Juan Patlán, y miles de radioescuchas en el Valle de Coachella, Imperial, Yuma, Puerto Peñasco, San Felipe, El Golfo, la Rumorosa y toda la Sierra de Juárez hasta en la Laguna Hanson, puede escucharse gracias a la pureza de la señal. No se diga en los Valles de San Luis y Mexicali.

Recién salido de su cursillo, el “Santito”, a su manera expresa, con la ayuda del “Espíritu Santo”, sigue admirablemente ahí, aunque con casi 90 años de vida, parece de sesenta. Lleno de gozos, pero también de tragedias y desprecios. Como buen sinaloense y cursillista no se raja, hizo suyo el pensamiento de fray Junípero Serra: “Siempre adelante, sin retroceder”.

Y así ha sido y así será. Si perdió a sus dos hijos: Rodolfo y Sergio Vicente. Le acompañan sacerdotes imprescindibles, como Rubén Sevilla, Ruben Magallanes, Juan Manuel Molina, Juan Patlán, Jean Paul Valenzuela, el Seminario en la Radio, y todos los obispos mexicalenses han compartido horas en su programa: Don Manuel, José Ulíses y don Isidro, así como don Manuel Talamás Camandari, que fuera obispo de Ciudad Juárez, y el mismo presidente del Episcopado Latinoamericano, Jorge Jiménez, y muchos otros obispos que han visitado la Diócesis de Mexicali.