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El Papa llamó a no ser insensibles ante la miseria de tantas personas inocentes.

 

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO .-

 

El Papa Francisco lamentó la “cultura de la comodidad” que lleva a la indiferencia ante una crisis global de migraciones y refugiados.

 

“No podemos ser indiferentes a la tragedia de viejas y nuevas formas de pobreza, al desolador aislamiento, el desdén y la discriminación que experimentan aquellos que no pertenecen a nuestro grupo”, dijo Francisco durante una misa por el Día Mundial de los Migrantes y Refugiados.

 

“No podemos permanecer insensibles, con el corazón muerto, ante la miseria de tantas personas inocentes. No debemos dejar de llorar. No debemos dejar de responder”.

 

Durante su homilía el domingo, Francisco señaló que las armas que alimentan las guerras a menudo se venden y producen en otras regiones que después no están dispuestas a recibir a los refugiados generados por estos conflictos.

 

Muchos migrantes y refugiados de conflictos en todo el mundo asistieron a la misa en la Plaza de San Pedro, que terminó desvelando una escultura de bronce que muestra a migrantes en un bote abarrotado.

 

“Esta escultura muestra a un grupo de migrantes de varias culturas y diferentes periodos históricos. Quería esta obra artística aquí en la Plaza de San Pedro para recordar a todo el mundo el desafío evangélico de la hospitalidad”, apuntó Francisco.