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Cuatrocientos siete días sin ganar a un acérrimo rival tiene Pumas, tras empatar a uno, con el Guadalajara, en el estadio Olímpico.

Los dos gigantes en crisis. Uno más que el otro. El Guadalajara con seis partidos sin victoria y Matías Almeyda refunfuñando tras el fallo de Oswaldo Alanís, desde el manchón penal, en los últimos minutos del segundo tiempo. En el otro lado, David Patiño necesitaba el triunfo, para refrendar que el gran inicio del torneo no fue una quimera.

El aficionado de los universitarios terminó cantando el “Cómo no te voy a querer”, pero no fue por el triunfo. Fue porque su equipo se salvó por los pelos. Alanís tenía la llave para acabar con la caída en picada de Chivas y el número dos de las Chivas mandó su cobró penal a las manos de alguno de sus seguidores.

Antes, el gol de Nicolás Castillo, en el primer tiempo, pudo ser el anuncio de una goleada de los Pumas, pero el balón, al minuto 20, pegó en el poste, tras el disparo de Jesús Gallardo, y luego Matías Alustiza falló cuando sólo tenía que rematar de cabeza para festejar el 2-0.

En el complemento, el Pelado Almeyda se la jugó con los más jóvenes. José Macías y José Godínez para enseñar qué tan lenta es la zaga de Pumas. Macías trajo de arriba a abajo a Alan Mozo, que entró por el lesionado Van Rankin, y él provocó el penal.

Macías se le escapó al defensa de Pumas y Mozo lo tuvo que aventar al ver que remataba sólo dentro del área. El árbitro marcó penal y Alanís corrió a pedir la pelota para cobrarlo. No falló. Alanís festejó el 1-1.

En los últimos instantes, Chivas tuvo la oportunidad de salir con el resultado. Otra vez penal y de nuevo Alanís a acomodar el balón. No entró, se fue lejos de la cancha, al igual que la posibilidad de triunfo de Chivas o Pumas.