El conflicto bélico entre los dos países parece estar bajando de nivel tras las declaraciones de los líderes de los dos países.

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

“Mientras yo sea presidente, a Irán nunca se le permitirá tener armas nucleares. Buenos días”. Con esas palabras comenzaba Donald Trump este miércoles a las 11.25 (hora de Washington) su mensaje a la nación, con casi media hora de retraso, rodeado solemnemente del vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo y de todo su equipo de Seguridad Nacional.

En plena escalada de la tensión entre Irán y Estados Unidos en Oriente Próximo, todo dependía de la respuesta de Trump, y esta ha sido de contención. “El pueblo estadounidense debería estar agradecido y contento. No hubo ningún herido, no sufrimos víctimas y solo un mínimo daño en nuestras bases militares”, ha dicho. “Irán parece estar retirándose y eso es una buena cosa para Estados Unidos y para el mundo”.

Despejado prácticamente así del horizonte del corto plazo la eventualidad de una respuesta militar al ataque iraní de la noche del martes a dos bases en Irak, el presidente Trump ofreció pistas sobre el medio y largo plazo. “Irán ha sido el principal patrocinador del terrorismo y su búsqueda de armas nucleares amenaza al mundo civilizado”, ha dicho, antes de anunciar que impondrá “inmediatamente” nuevas y “poderosas” sanciones económicas, insistiendo aparentemente en su estrategia de máxima presión para forzar a Teherán a volver a la mesa negociadora. Unas sanciones sobre las que no ha ofrecido detalles.

“No queremos usar nuestra fuerza”, ha advertido. “Pero nuestra fuerza militar y económica es el mejor disuasivo”. “Estamos preparados para abrazar la paz”, ha concluido.