Los señalan como delito medioambiental, lo que les permite aplicar un “planteamiento más amplio” en busca de atajar el problema de la contaminación.

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.

La Fiscalía tiene en el punto de mira la contaminación del aire en las ciudades, cuya principal causa hay que buscarla en el tubo de escape de los vehículos de gasolina y diésel. Y el coordinador de los fiscales de Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher, considera que se puede intentar perseguir por la vía penal a los conductores de vehículos “altamente contaminantes” cuando se decreten restricciones de tráfico por los altos niveles de polución.

Madrid se ha visto obligada a activar por primera vez en este año el nivel 1 del protocolo contra la contaminación en la capital. Durante dos días, debido a esa activación, la velocidad de circulación en la M-30 y en las vías de acceso en el interior de la M-40, en ambos sentidos, quedó limitada a 70 kilómetros por hora.

El fiscal explica en su escrito que el artículo 325 del Código Penal, que se refiere al delito medioambiental, permite aplicar un “planteamiento más amplio” para intentar atajar el problema de la contaminación, que tiene una “muy negativa incidencia” en la salud pública. Según su interpretación, se puede ir más allá de “la perspectiva meramente administrativa” —las multas— en este asunto y utilizar la vía penal contra los titulares de vehículos altamente contaminantes o sus conductores.

No es la primera vez que Vercher interviene por los altos niveles de contaminación y la falta de acciones contra este grave problema del Ayuntamiento de la capital. Así lo hizo, por ejemplo, a principios de esta década cuando el equipo del exregidor Alberto Ruiz-Gallardón (PP) cambió de lugar varias estaciones de medición de la calidad del aire de la ciudad para ubicarlas en zonas verdes.