Salud y Bienestar Próstata. El examen

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En la actualidad, cuando los hombres mayores de 40 años acudimos al médico para tratar la revisión, la gran mayoría pensamos, o al menos preguntamos, si el examen de laboratorio llamado Antígeno Prostático Específico (PSA) es suficiente para diagnosticar el cáncer de próstata, que si bien, no es la única enfermedad de la glándula, sí es la más temida.

Por lo mismo, y antes de entrar en el tema de las opciones de tratamiento de la hiperplasia prostática benigna, revisaremos este interesante tema.

Es importante conocer que para establecer un protocolo de estudio que nos permita saber si algún varón tiene, o puede tener, cáncer de próstata, es necesario hacer una buena historia clínica.

Todo inicia por ahí: plantear al paciente las pruebas disponibles para detectar el cáncer, identificar los factores de riesgo y tomar decisiones en conjunto.

De la exploración digital rectal ya hemos comentado anteriormente algo al respecto y aunque es una buena ayuda debemos reconocer que para el caso de cáncer se calcula que se pueden diagnosticar 25% de tumores con el PSA normal.

Desafortunadamente cuando un cáncer es diagnosticado por un tumor palpable, lo más probable es que ya se haya diseminado.

Por el otro lado, puede ayudar a detectar algunos canceres curables en etapas tempranas, así que es un procedimiento que se debe seguir realizando.

El Antígeno Prostático Específico, que es un sustancia producida por las células de la próstata, ha venido a apoyar en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con problemas prostáticos, inflamaciones y canceres, sin embargo, se debe utilizar adecuadamente.

En Estados Unidos se aprobó su uso en 1986 para seguimiento de pacientes con cáncer de próstata y en 1994 su utilización fue aprobada como método de detección del cáncer, no obstante, debemos saber que tiene sus limitaciones y ventajas, como todo.

Entre las fortalezas tenemos que el aumento del antígeno puede preceder hasta por 10 años la aparición de una masa palpable en la próstata, los síntomas relacionados por el tumor hasta por 5 a 10 años o, en promedio, presentarse hasta 17 años antes del fallecimiento por esta causa.

Aún con todo esto, siempre debemos tener presente que el Antígeno Prostático Específico no es una prueba para cáncer de próstata, una elevación anormal sólo indica que algo está mal en la próstata y que una de las opciones es el cáncer.

Se ha encontrado en la mayoría de pacientes con cáncer un PSA elevado, entre 4 a 10 ng/ml en ausencia de otras causas que lo pudieran incrementar.

Hay que tomar en cuenta que el PSA puede aumentar por otras causas, tales como la propia hiperplasia prostática benigna; de hecho se espera que en cada década de la vida vaya aumentado de manera normal, digamos, para esto deberemos tener una medición basal que nos sirva de referencia y con la cual podamos comparar, cualquier incremento mayor de 0.75 anual debe ser motivo de atención especial.

Otras situaciones por las cuales aumenta el PSA son la eyaculación, esto hasta en un tiempo de 48 horas, infecciones bacterianas de la próstata, los masajes prostáticos y algunos procedimientos médicos realizados en el mismo sitio.

Cuando se detectan elevaciones anormales o que rebasan el porcentaje de aumento esperado, además de revisar las probables causas se solicita además un antígeno prostático específico LIBRE, lo escribo así, con mayúsculas, para que quede claro que es otro tipo de examen, que no es otra cosa que el mismo antígeno prostático, pero sin unirse a proteínas y cuya utilidad es que al compararse con el antígeno total ayuda a discriminar aquellos pacientes que pueden estar cursando con un problema de cáncer.

Aquí vale la pena señalar que el resultado en entre más alto sea va diluyendo las posibilidades de cáncer, un porcentaje menor a 15 puede significar problemas.

Otros estudios que se realizan para investigar la posibilidad de cáncer de próstata son el análisis del fluido prostático y la biopsia de la misma próstata, la revisión histológica clasifica el grado de problema y permite tomar decisiones.

Antes de hablar de opciones de tratamiento es importante recordarles que esta información tiene como objetivo que tengamos el conocimiento de que esto existe, sin embargo, la toma de decisiones en cuanto a que tipo de examen requiere cada paciente, y su interpretación, debe ser individualizada y tomada por el profesional de la salud, claro que en coordinación con el paciente después de que se le han planteado los probables escenarios. Continuamos.

Muchas gracias por su atención.

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