Salud y Bienestar Dieta y ejercicio. Las palabras mágicas

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Las palabras más escuchadas en nuestros tiempos cada que visitamos a un doctor son dieta y ejercicio, sobre todo si el problema tiene que ver con enfermedades cardiovasculares o trastornos degenerativos, llámese diabetes mellitus, hipertensión arterial, ateroesclerosis, colesterol alto, etcétera, todas llamadas enfermedades no transmisibles, casi todas a  consecuencia  de malos hábitos de nutrición y falta de actividad física.

Hasta ahí todo parecería ir bien, sin embargo, con una simple mirada a quienes vestidos pulcramente con su bata blanca, haciendo el lapidario señalamiento, parece no aplicarles el consejo, pues también están “pasaditos de peso”, empezamos a desconfiar en el diagnóstico y en el tratamiento, porque si funcionara la prescripción que nos ofrecen o los productos milagrosos que pretenden vendernos, tal vez ellos serían los primeros beneficiados, cosa que no parece ser.

Es de resaltar que muchas de las veces SÍ nos cuidamos, a nuestra manera claro, absteniéndonos de consumir algunos alimentos y/o incrementando la ingesta de otros, asimismo en nuestras cuentas comemos poco y hacemos mucho ejercicio, sin embargo, esto parece no dar resultados, así que empezamos a buscar otras opciones y a ser víctimas de engaños, escuchamos y hacemos lo que más nos conviene esperando que de forma milagrosa se resuelven nuestros problemas.

La verdad es que las estadísticas muestran que cada vez tenemos más personas con sobrepeso y obesidad, que día con día aumenta la incidencia de diabetes y cánceres y que los fallecimientos por enfermedades del corazón siguen en primer lugar y creciendo.

Hablar de dieta y ejercicio es hablar de mucho y a la vez de nada, de entrada la palabra dieta, en el 99 por ciento de los casos la asociamos con pérdida de peso, cuando en lo que deberíamos de estar pensando es en la forma de alimentarnos.

Cosa similar ocurre con el ejercicio, cuando lo que queremos decir es actividad física y cuando un gran porcentaje de la población lo relaciona con el trabajo.

Si bien es cierto que los genes determinan todo lo que somos, también debemos considerar que para regular esos genes son determinantes la dieta, o forma de alimentación, la actividad física y el sueño, a los cuales parece que no les damos la debida importancia y no tomamos en cuenta que el estrés, la contaminación, la luz ultravioleta, las sustancias químicas, los alimentos tóxicos y los productos industriales para consumo humano, que nada tienen que ver con la alimentación, así como las actividades corporales, son factores que debemos considerar en la regulación de los genes.

Desde aquí empezamos a vislumbrar que cada uno de los factores señalados, y muchos más, requieren de un abordaje por separado, sería difícil resumir en unas líneas, así sean tres o cuatro artículos, lo que es la forma de alimentación o lo que es el ejercicio, cuando ambos son ramas de la medicina especializada que requieren años de estudio para dedicarse a ellas de manera profesional.

Dentro de las próximas colaboraciones trataremos de ir abordando cada uno de los temas, en los conceptos básicos, esto no es un tratado de ellos, sino más bien tiene la intención de despertar el interés y crear conciencia en usted, ¿y por qué no?, en los profesionales de la salud, para que juntos exploremos soluciones, pero sobre todo, se uniformen criterios, seamos más explícitos y cuando nos estemos refiriendo a dieta y ejercicio sea con una prescripción en las que en ambas partes quede bien entendido lo que se va a hacer.

Por lo pronto me gustaría despedirme con una sencilla pregunta, ¿Y a usted, cuando le dicen dieta y ejercicio, le queda claro que hacer? Espero que sí, que no sea parte de la gran mayoría que ni idea tiene cuando pomposamente les dicen, tómese estos medicamentos y haga dieta y ejercicio.

Muchas gracias por su atención.

 

*El autor es Médico General. Consultorio: Av. 16 de Septiembre y calle 7ª. Teléfono: 53 4 0008 /653 84 9 6391.

 

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