Don’t vote for Trump

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Don’t vote for Trump. Desde su fundación en 1857 (hace 159 años), la revista The Atlantic, sólo había endosado, aprobado o confirmado a dos candidatos presidenciales de Estados Unidos: Abraham Lincoln (1860, republicano) y Lyndon B. Jhonson (1964, demócrata). Hoy lo hizo a favor de Hillary Rodham Clinton (demócrata).

En octubre de 1860, el editor fundador James Russell Lowell, comentó sobre la importancia para la naciente democracia norteamericana, de que cada cuatro años los estadounidenses fueran llamados a pronunciarse votando sobre quiénes conducirían sus destinos.

Una de las causas para la fundación de The Atlantic fue la abolición de la esclavitud, y en aquel entonces Lowell argumentó que el Partido Republicano y el hombre que proponía en 1860, representaban el único camino para salir de la crisis existencial que vivía de cara Estados Unidos.

En su aprobación por Abraham Lincoln para Presidente, el periodista escribió que “en un sentido moral en su aversión contra la esclavitud, sería un gran equívoco que el jefe supremo del Partido Republicano mintiera”.

Y ya en 1860, Lowell añadía que Lincoln “tiene bastante experiencia en asuntos públicos para ser un hombre de Estado, y no suficiente para hacer de él cualquier político”.

The Atlantic endosa en octubre de 1964, la candidatura del demócrata Lyndon B. Johnson (J. F. Kennedy fue asesinado en noviembre de 1962), no obstante la oposición de Barry Goldwater, junior Senador por Arizona.

Considerando la crisis de los derechos civiles (asesinatos de Kennedy y Luther King, y los ‘strikes’ de César Chavez en California y todo EU), todo eso atrajo los alegatos del Gobernador George Wallace, del Ku Klux Klan y de John Birchers.

Hoy, en octubre de 2016, exponen los editores de The Atlantic: “Nuestra postura es similar que en 1860 y 1964. Estamos sumamente impresionados por las cualidades del candidato nominado por el Partido Demócrata para la Presidencia de los Estados Unidos (Hillary Clinton)”.

En lo concerniente al republicano Donald J. Trump, la publicación refiere que “es ostensiblemente el menos calificado candidato del mayor partido en 227 años de historia de la Presidencia americana”.

Y agrega:

“Es la tercera ocasión (1860, 1964 y 2016), desde la fundación de la revista que endosamos o aprobamos a un candidato a Presidente. Hillary Rodham Clinton, además de abonar, a través del servicio público al país, como Primera Dama (esposa de Bill Clinton, Presidente), Senadora por New York y Secretaria de Estado, alcanza el derecho a ser tomada como una contendiente seria a la Casa Blanca.

“Ella –abunda The Atlantic– tiene imperfecciones (algunos problemas legítimos, algunos exagerados por sus oponentes), pero aún con todo, es la candidata más preparada para alcanzar la Presidencia de EU.

“Confiamos en que conoce y comprende el rol de Estados Unidos en el mundo actual; ella ha demostrado aptitud para el análisis y el trabajo duro”.

En contraparte, los editores de The Atlantic expresan que Trump “no tiene historial o récord en el servicio público, ni calificaciones en una oficina gubernamental. Sus aficiones son de un “mercachifle infomercial” (huckster), trafica con teorías conspiracionistas e invectivas racistas; espantoso sexista; errático, clandestino, y xenofóbico; expresando su admiración por modelos autoritaristas, y evidencia un autoritarismo ególatra personal.

“Es fácilmente irascible al ser provocado, y con pobres cualidades para llegar a controlar el arsenal nuclear de Estados Unidos.

“Enemigo de preparar discursos sólidamente fundamentados; es un ignorante e indiferente a la Constitución; aparenta no leer”.

En su edición de noviembre de 2016, esta influyente e histórica revista norteamericana, ajena a partidos o élites políticas, entre tantas consideraciones, los editores advierten: “Creemos en la democracia americana, pero Trump no es un hombre de ideas; es un demagogo, xenófobo, sexista, un donnadie, un mentiroso”.

A pesar de las evidencias, la ex Gobernadora Brewer, de Arizona, ha dicho en estos días electorales, que los hispanos “no salen a votar”, que Arizona es un “feudo republicano”, y que el voto hispano o latino no significa nada.

Vaya pues, como que vino de ultratumba Eva Braun en auxilio del fascista americano.

 

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