Devoran hombre en el ejido Islita

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Como si tratara de un pasaje de una película de terror, un residente del ejido Islita murió ayer presuntamente devorado por una jauría de perros que lo habría atacado en el patio de la casa donde vivía.

En el domicilio, ubicado en la calle Primera entre las calles Pablo González y Benito Juárez, quedó el cuerpo sin vida de Samuel García Mata, de 58 años de edad, quien vivía solo y según versiones de vecinos, tenía problemas de alcoholismo.

Fue al filo de las 06:00 de la mañana cuando un residente de la misma localidad que se dirigía a laborar en el campo, vio la dantesca escena y avisó al 911 que don Samuel estaba tirado en el patio y al lado de él, había varios perros devorando su cuerpo.

Al lugar de los hechos se abocaron agentes de la Policía Municipal, quienes corroboraron la veracidad del reporte: En el suelo, bañado en un charco de sangre, encontraron el cuerpo de la víctima, a quien a simple vista le faltaban los dos brazos y tenía el área de las costillas carcomida.

Aunque al cierre de la edición, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no había revelado el resultado de la autopsia, personal de Servicios Periciales encontró huellas en la tierra que hacen suponer que el ahora occiso forcejeó con los animales.

La indagatoria preliminar refiere que Samuel se quedó dormido en el patio en una silla plegable color café, lo que habrían aprovechado los canes para atacarlo.

Por la misma evidencia se presume que después de darle muerte, la jauría arrastró el cadáver por espacio de 15 metros hasta los límites del domicilio, donde finalmente fue encontrado por el testigo que dio aviso al 911 y posteriormente por los policías.

Servicios Periciales ordenó el levantamiento y traslado del cuerpo a la funeraria en turno.

Tras los hechos, el Centro de Control Animal (CCA) del Ayuntamiento envió una cuadrilla al poblado que capturó seis ejemplares caninos de raza criolla; de momento se desconoce cuántos de ellos participaron en el suceso.

José “N”, un vecino del poblado, dijo a NOTICIAS que cuando llegaron los policías al domicilio de la víctima, hubo necesidad de dispersar a los perros con piedras y palos.

Autoridades ejidales confirmaron que García Mata vivía solo y tenía adicción por el alcohol.

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